Ética y seguridad sin drama técnico
La alfabetización ética no requiere seminarios eternos si se integra en pequeñas prácticas diarias. Con unas cuantas pautas, la IA se vuelve aliada para reconocer sesgos, respetar privacidad y citar correctamente. Propón acuerdos, simula dilemas frecuentes y celebra decisiones responsables. La confianza crece cuando todos comprenden límites y posibilidades.