Cuando un error del modelo encendió la curiosidad
La IA clasificó un borrador como regla. En lugar de frustrarse, el equipo consultó la guía: formular hipótesis, ajustar entrada, variar luz, documentar. Descubrieron que el fondo interfería. Rediseñaron el set y la precisión subió. No celebramos solo el acierto técnico, sino la mentalidad investigadora cultivada. Un tropiezo, bien encuadrado, se volvió motor de aprendizaje compartido y transferible.